Preparar la casa toma una tarde y evita problemas durante meses. Esto es lo que recomendamos revisar antes de que llegue la primera persona cuidadora.
Seguridad: recorrer la casa con otros ojos
Camina por la casa pensando en alguien que se mueve más lento y con menos equilibrio.
- Baño: barras de apoyo cerca del inodoro y la ducha, piso antideslizante, buena luz.
- Pasillos: sin alfombras sueltas ni cables cruzando. Un pasillo despejado es la medida de seguridad más barata que existe.
- Dormitorio: luz accesible desde la cama, camino despejado hacia el baño, timbre o forma de llamar si necesita ayuda.
- Escaleras: pasamanos firme en ambos lados si es posible.
- Cocina: lo de uso diario a la altura de la mano, no en el último estante.
Los medicamentos, siempre con indicación
Deja los medicamentos en un lugar único, ordenados, y con la indicación médica escrita a mano. No dejes envases sueltos ni dosis preparadas sin respaldo escrito.
Si hay que administrar medicamentos, esa tarea debe quedar explícitamente asignada a personal con la formación correspondiente y bajo indicación médica. No se improvisa.
La carpeta de información
Arma una carpeta física (o un cuaderno) con:
- Nombre completo, RUT y fecha de nacimiento.
- Diagnósticos y alergias conocidas.
- Lista de medicamentos, dosis y horarios.
- Nombre y teléfono del médico tratante.
- Contacto de dos familiares responsables.
- Centro de salud y servicio de urgencia más cercano.
- Número de emergencias: 131.
Esta carpeta resuelve más urgencias que cualquier aplicación.
Acuerdos con la familia
Antes del primer día, dejen claro quién decide qué. Es frecuente que varias personas opinen y solo una pague. Definir esto por escrito evita tensiones incómodas frente a la persona cuidada.
Acuerden también:
- Quién es el contacto principal con la empresa.
- Cómo se avisan los cambios de horario.
- Qué se hace si la persona cuidadora no puede llegar.
- Dónde se guardan las llaves y quién más tiene acceso.
El primer día
Dedica la primera jornada a presentar, no a supervisar. Presenta a la persona cuidadora con la persona mayor, muestra la casa, explica las costumbres y qué le molesta. Después déjalos conversar.
Al final del primer día, pregunta dos cosas: qué le pareció a tu familiar y qué observó la persona cuidadora. Esas dos respuestas suelen anticipar cómo va a funcionar el acompañamiento.
Si quieres orientación sobre qué tipo de apoyo necesita tu familiar, escríbenos y lo revisamos contigo.